Esta formación de jazz tiene una curiosa peculiaridad. En ella se funden la música y la figura del bailarín de claqué, que actúa como un músico más poniendo la voz y el sonido de este estilo de baile que pusieron de moda en los años cuarenta del siglo XX artistas como Fred Astaire.
Elisa Canyelles y sus zapatos de tap se encargan de dar este toque especial, interpretando y entablando relaciones con los músicos mediante la improvisación y el jazz.
5 € (entrada + una copa)