El espectacular espacio de la Lonja de Palma acoge la exposición Mirall, dos esculturas de acero inoxidable trenzado que representan a un hombre y una mujer pidiendo silencio con el dedo y que ofrecen un diálogo fluido entre arte y arquitectura.
En el centro de este edificio gótico se erigen Invisible Laura e Invisible Rui, que con sus siete metros de altura están situadas una frente a la otra, de espaldas a la entrada principal. Estas figuras simbolizan tensiones contrapuestas: cuerpo y alma, materia y espíritu, luz y oscuridad, opacidad y transparencia, pasado y futuro.
Jaume Plensa (Barcelona, 1955) establece un paralelismo con Jano, el dios romano de las dos caras, una que mira al pasado y otra al futuro, ofreciendo una clave para interpretar la esencia de la exposición.
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