El joven artista valenciano Miquel Ponce (1997) muestra su producción más reciente en La Frágil Magia del Embrujo, en la que se concibe la pintura como residuo, como signo de deterioro y manipulación.
Factores como el azar y el tiempo están muy presentes en su trabajo, que reflexiona sobre la producción de imágenes y sobre la crisis de la visualidad, buscando nuevos caminos para la producción pictórica.
La búsqueda constante de las múltiples formas de la belleza define el trabajo de Joan Cortés, un artista que, en plena era del exceso ...
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En el marco del programa de la Biennal B y bajo la dirección artística de Joan Punyet Miró, Al voltant d’Antònia Font ...
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Esta exposición propone un recorrido por cien años de diálogo entre arte y naturaleza a través del biomorfismo. Desde el ...
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Utopía del Lodo y Sashimi de Bruma es una instalación inmersiva de Grip Face que reflexiona sobre el presente bélico global ...
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